Comenzamos por explicar qué podíamos llevarnos a la nube, nuestro software, nuestras infraestructuras o una plataforma de servicios para facilitar el uso de aplicaciones, por ejemplo. Hoy vamos a tratar de explicar las ventajas e inconvenientes de utilizar la nube en la empresa.
Está claro que cuando una tecnología despierta un interés como todo lo que se mueve alrededor del concepto de la nube es porque alguna ventaja tiene que tener su adopción en las empresas. No vamos a cambiar la manera de trabajar por una moda, sin embargo si lo haremos si vemos que objetivamente tendremos un beneficio de este cambio. Toda empresa busca un retorno de la inversión, y la nube, como cualquier cuestión también requiere esta inversión. A su vez también genera unos inconvenientes que debemos tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de utilizar o no este modelo de trabajo.
Ventajas de trabajar en la nube
La primera ventaja y más evidente que tenemos al trabajar con nuestro programa de facturación, y pondré este ejemplo para que sea más fácil de entender, es que podemos acceder al mismo desde cualquier lugar y dispositivo, siempre que tengamos una conexión a Internet. Para poder crear una factura para un cliente bastará con conectarme desde mi teléfono móvil, por ejemplo a mi aplicación de facturación, introducir nuestras credenciales de acceso y poder crear la factura de forma inmediata. Dependiendo de las características del programa, podremos directamente enviarla por correo electrónico, exportarla a PDF, firmarla digitalmente, etc.
La segunda gran ventaja de la nube viene del pago por uso. Es decir, si mi empresa es pequeña necesitaré un espacio de almacenamiento de documentos pequeño, no necesito que accedan muchos usuarios, ni emitiré gran cantidad de facturas. Puedo contratar un plan básico por X dinero al mes. Cada mes se exactamente lo que me va a costar la infraestructura de mi negocio si lo tengo en la nube. Esta es una cuestión muy importante para los nuevos negocios, ya que evita tener que hacer grandes desembolsos en la fase inicial del mismo, lo que en muchos casos hace viables negocios que de otra manera tendrían complicado el inicio.
El concepto de pago por uso va también unido al de modularidad. Es decir, si el día de mañana tu negocio va bien y necesitas más usuarios que accedan al software de gestión, más espacio online para guardar documentos adjuntos, o más funcionalidad podemos ir contratando todo esto a medida que nuestro negocio crece. Esto tiene la gran ventaja que a la vez que crecen nuestras necesidades de negocio crecería la facturación, con lo cual el balance ingresos-gastos permitiría afrontar este crecimiento. Si por el mismo motivo, nuestra empresa disminuye su actividad podremos no renovar determinados recursos contratados y dimensionar adecuadamente la empresa al momento económico que vive.
Por último otra cuestión de la que no debemos preocuparnos más es el mantenimiento de los sistemas. Cuando contratamos un software bajo este modelo de negocio vive un proceso de actualizaciones continúas. Es decir, en el precio que pagamos por su uso se incluye el concepto de mantenimiento, donde no nos tendremos que preocupar por actualizaciones o cambios de versión. Esto reduce mucho la curva de aprendizaje de una versión a otra, ya que las mejoras son pequeñas pero de forma continua y el usuario no se encuentra con muchas pequeñas cosas que han cambiado, como ocurre cuando damos un salto de una versión a otra.
No dejes de visitar nuestro blog en las próximas semanas si tienes interés en conocer los inconvenientes de la nube.
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